13 febrero 2012

El problema del subjetivismo

Y cómo a veces pensamos que esa es la verdad


Parents then, and now. 
Para entender la realidad nos valemos de la objetividad, principio que da pie a una aproximación coherente en función al entendimiento y el ente u objeto.

"... un compartir constante entre lo que uno interpreta de la realidad y la información que la realidad le proporciona a uno".

Pero las personas nos dejamos llevar constantemente por el subjetivismo que nos hace pensar que la realidad está en función a nuestros esquemas, buscando convertir la realidad según nuestro parecer.


Según Tomás de Aquino, la verdad es la adecuación del entendimiento y el ente; es decir, un compartir constante entre lo que uno interpreta de la realidad y la información que la realidad le proporciona a uno. Por el contrario, no podría ocurrir diferente: que la realidad se adecue a mi manera de pensar, o que mi manera de pensar se adecue al objeto sin mayor reflexión. 

Es ahí donde surge el problema al pretender que la realidad y todas las circunstancias estén en función a nuestras ideas cancelando inmediatamente otras posibilidades de realidad.

En situaciones cotidianas, cuántas veces nos ha ocurrido o hemos escuchado que en algunas ocasiones pensamos siempre el peor escenario o el más negativo, para finalmente darnos cuenta que lo ocurrido siempre fue algo positivo y lo más factible de ocurrir pero - consintiendo subjetivismos - no se nos habría ocurrido. 

Un buen ejercicio es el tener una sana duda sobre las ideas o prejuicios que uno tenga, que en su mayoría son negativos, y convertirlos a positivos. La idea del pensamiento único no solo aísla a las personas sino que  las convierte en quienes deciden qué es verdad y qué no. 

Son muchas las situaciones en las que ocurren estas desviaciones de la realidad. Solo es cuestión de prestar atención a nuestro día a día y atender a aquellas situaciones de incertidumbre y ver cómo nuestro subjetivismo actúa. 

Algunos tips para reconocer ideas subjetivas:
1. Por lo general las ideas son siempre negativas.
2. El contexto en el que se dan es también negativo.
3. Están acostumbradas a las falacias e ideas irracionales.
4. La persona se pone a sí mismo en el centro de la situación. 
5. No se ve posible solución inmediata.